martes, 15 de septiembre de 2009

lapsus

Estamos en un hotel de primera línea, en el que ella es jefa. Me saluda acariciándome una mejilla mientras me da un beso en la otra. Luego me hace pasar a un gabinete con una camilla, toallas, almohadas especiales y olor a cítricos. De eso habla en seguida: de aromas. Después de frutas, de terapias, de piedras tibias sobre los nudos  y los chacras. Habla relajada, como si fuésemos amigos, pero mira de reojo el grabador, con su lucecita roja. Más tarde me pedirá que lo apague para hacerme una confidencia, aunque ya le expliqué que el registro es sólo para no tener que anotar todo lo que se diga.
Ella es natural, y espiritual, y comprensiva, y práctica, y seria. Ella es seria: eso es lo más importante -me cuenta-, ser serio en lo que uno hace. No importan las diferencias. "Fijate que para mí -dice-, ya no hay... ya no hay... me sale 'razas sociales', pero no es eso... ¡clases sociales!". Es un lapsus, claro.

2 comentarios:

Carito dijo...

lapsus o sedimento. algo que ha quedado debajo de la lengua y que sale. mi tío la otra vez confundió "indigencia" por "indulgencia"... y en ese contexto, que ahora no recuerdo,el comentario sonaba como irónico aunque mi tío lo haya dicho con inocencia. sin embargo no siempre es un lapsus, no? pareciera que en la abuela Mirta algunas palabras provinieran de su juventud, de lo que le escuchó decir a Alfonso o de lo que acaba de escuchar en hora clave. y no se puede ir contra la abuela Mirta que nos espera con la comida caliente y nos sirve jugo de naranja,ella que dice que "ya está de vuelta" y que se las conoce todas. lo terrible es que el sedimento comience a tomar la forma de Maurice, la forma pequeña y bailarina de Maurice que ha llegado corriendo "con el corazón en la mano" porque afuera unos chicos le pidieron monedas.

depending de dibuj dijo...

Ay! la raza de las maso-cosme-masa-reflex-drena-tantra-pedicuras me supera con su discurso pro salud y anti subversivo (si mi madre me oye, primero me mata y luego se muere).