viernes, 15 de enero de 2010

jueves, 14 de enero de 2010

mundo y lenguaje

Por algún motivo que soy incapaz de explicar, creo que el mundo es peor desde que ha desaparecido de nuestro léxico cotidiano la expresión "energúmeno".

miércoles, 6 de enero de 2010

génesis

En La insoportable levedad del ser, escribió Milan Kundera: "...los personajes no nacen como los seres humanos, del cuerpo de su madre, sino de una situación, una frase, una metáfora en la que está depositada, como dentro de una nuez, una posibilidad humana fundamental que el autor cree que nadie ha descubierto aún o sobre la que nadie ha dicho aún nada esencial". Lo releo -buscando otra cosa- en un momento en el que vengo preguntándome, con cierta recurrencia, de dónde carajo nacen los personajes (sí, cuando me pregunto cosas con insistencia me pongo un poco burdo).
No termino de estar de acuerdo con esta perspectiva de Kundera (lo que, sin duda, le quita el sueño)... sobretodo por la última parte de la reflexión: yo no sé si hay una conciencia tan clara del autor sobre esa "posibilidad humana fundamental", y sobre la originalidad de su descubrimiento. Al menos en el momento de nacimiento estricto del personaje. Me parece, más bien, que esa conciencia va sedimentando cuando un autor tira de un hilo que, de un modo mucho más inconsciente o inexpresable, le llamó la atención en aquella frase, situación o, pongamos, metáfora.
El nacimiento de un personaje, en todo caso, me parece un fenómeno extremadamente arbitrario; a veces, azaroso. Un error de tipeo, por ejemplo, puede ser el desencadenante de una voz que se presenta nítida, sugiriendo gestos, costumbres irritantes o virtuosas, un trabajo o una pertenencia social.
Uno puede escribir involuntariamente Gordor, en lugar de Gordo, y encontrarse de pronto frente a un ser aún pringoso de placenta y coágulos, que chilla como un becerro y reclama atención.
¿Hay que quererlo menos porque fue un "personaje no buscado", producto de un descuido?

viernes, 1 de enero de 2010

felicidad



Lo dijo una amiga, en el excelente texto de no-balance del año que escribió y nos mandó desde México, y me pareció brillante: "Si la felicidad les da la espalda, tóquenle el culo".
Pues eso.