miércoles, 1 de julio de 2009

los otros de la región

Parte I


Parte II


Parte III
Hoy Juan Carlos Onetti cumpliría cien años. Me he estado preguntando por aquella región brumosa cuando encuentro estos videos.

Parte IV
"... mientras pensaba admirado en la facilidad de los hombres para espantarse de la muerte, para odiarla, para creer en escamoteos, para vivir sin ella". Los adioses (1954)

catarsis VI: la región del hombre

II
Me siento a los pies de la cama. Mi madre teje, del otro lado.
El murmura. Cosas incomprensibles. Gira la cabeza un poco, y habla a alguien detrás suyo. Asiente, sonriendo.
Clava los ojos en el techo, y se queda un rato así, mirando. Viendo. Después se duerme. Despierta, y vuelve a dormirse. A veces abre los ojos retomando un diálogo que acaso siguió desarrollándose.
Lo observo, tal vez pensando en la vejez. Por primera vez en mi vida, seriamente, pensando en la vejez. Preguntándome por la región en la que un hombre, un buen hombre, conversa al mismo tiempo con sus vivos y sus muertos.
Desde allí me mira, súbitamente. Le sonrío. Me sonríe y me guiña un ojo, apenas, rápidamente.
Mi madre, al lado, teje. No le digo nada.

catarsis V: el hombre.

I
El viejo charla con sus muertos. Llama a sus hermanos, a su mujer. Pide amablemente que lo lleven a su casa. Ya está en su casa.
Ríe, el viejo, con su risa de siempre. Se admira de lo verde que está el campo; habla de los toros. Recuerda alguna canción en vasco, y la canta hablándola, bajito. Su voz sale como un río de piedritas, trabajosamente. La canta como si fuera un niño, hasta el final. Hasta el centro de su memoria.
- Evidentemente me estoy infantilizando-, dijo hace unos días. Deliraba. Creo.