miércoles, 30 de enero de 2008

primera persona

Alguien, no hace mucho, me hablaba de las diferencias entre la primera y la tercera personas, a la hora de escribir. La tercera persona, decía, es más fácil para quien narra. En la primera, la condición de un buen texto reside en la habilidad del escritor para ridiculizarse...
Entiendo sus razones, y en algún punto comparto su evaluación, pero no estoy tan seguro de su juicio totalizador.
Sé que es un viejo debate, probablemente algo arcaico. Bué. Pero me gustan estas cuestiones.
En cualquier caso, lo que me pregunto es por qué otras opciones suelen quedar fuera de juego... por ejemplo, la segunda persona. Hay algunos ejemplos de relatos en segunda persona que resultan contundentes y quedan pegados a la memoria. Imaginaria, de Rodolfo Walsh, es el primero que me viene a la mente.

lunes, 7 de enero de 2008

estreno


Su nombre es Próspero, y anda chocho estrenando su ano contranatura... Le deseamos un próspero ano nuevo.

sueño



Un sueño que podría haber tenido, y no tuve... ¿me estoy poniendo muy místico?:


Estuve ahorcado. Mi cuerpo pendía, meciéndose los pies, con la cabeza ladeada.

Hubo alguien, un hombre barbado, que tal vez fuese también yo; acercándose hasta casi tocarme, escupió sobre mi cuerpo muerto.

Luego se fue, caminando despacio, hacia el lupanar. Comió, bebió y fornicó hasta caer reventado. Una herida abrió su carne en un costado y los gusanos brotaron como si fuesen su sangre.

No hubo quien se agachase a lamer aquella hendidura, pero todos los presentes corrieron a lavarse las manos.

Una sola mujer lloraba, porque así está escrito que sea.

Recién entonces retiré la soga que laceraba mi cuello, bajé de la estructura de madera, y caminé descalzo hasta perderme en el desierto.