lunes, 7 de enero de 2008

sueño



Un sueño que podría haber tenido, y no tuve... ¿me estoy poniendo muy místico?:


Estuve ahorcado. Mi cuerpo pendía, meciéndose los pies, con la cabeza ladeada.

Hubo alguien, un hombre barbado, que tal vez fuese también yo; acercándose hasta casi tocarme, escupió sobre mi cuerpo muerto.

Luego se fue, caminando despacio, hacia el lupanar. Comió, bebió y fornicó hasta caer reventado. Una herida abrió su carne en un costado y los gusanos brotaron como si fuesen su sangre.

No hubo quien se agachase a lamer aquella hendidura, pero todos los presentes corrieron a lavarse las manos.

Una sola mujer lloraba, porque así está escrito que sea.

Recién entonces retiré la soga que laceraba mi cuello, bajé de la estructura de madera, y caminé descalzo hasta perderme en el desierto.

2 comentarios:

Blanca dijo...

Precioso

me gusta este blog.

Un abrazo

Trescaídas dijo...

Pero, Blanca, me alegra que te aventures a recorrer estos recovecos...
Muchas gracias.
Un abrazo.