sábado, 19 de diciembre de 2009

ultramar



Leo en la revista Ñ una entrevista que hizo el amigo Q. a Gustavo Guerrero, editor, ensayista y poeta venezolano en París. Una buena entrevista, con varias líneas interesantes planteadas por Guerrero para pensar la relación siempre problemática -en un sentido amplio- entre la literatura latinoamericana y el viejo continente.
Termino de leer la entrevista y me pongo zonzo, y se me da por imaginar escenas locas, dignas de la ficción especulativa más desaforada: escritores franceses desvelados, rompiéndose los sesos para ver cómo logran ser publicados en Colombia; críticos e investigadores preguntándose cómo ha evolucionado la imagen del escritor europeo en latinoamérica, y sospechando que difícilmente se recuperen viejos destellos por estas tierras; jóvenes españoles enviando sus primeras novelas a los miles de concursos internacionales de Lima, Santiago o Buenos Aires, soñando secretamente con dar el gran salto, y que un editor magnánimo los llame un día por teléfono diciendo: "¿Sabés qué, pichón? Te sacaste la grande: te vamos a publicar la novela y con la plata del adelanto te vas a pegar la gran vida, escribiendo y recorriendo la bohemia de nuestras capitales; hacé las valijas, y poné varias camisas, que tenés algunas presentaciones...".
Zonceras, ya lo dije.