domingo, 26 de octubre de 2008

Las conquistas de Valentino X: la cacería.

Este breve capítulo está dedicado a Leo, que persevera más allá de la prudencia.

Viene de acá. Toda la serie (excesiva, sin dudas) acá.




Cerré los ojos. Me sentí intrépido, y un extraño orgullo llenó mi pecho. Me concentré en el aire salobre. Estaba renaciendo. Los maderos crujían con los golpes del casco sobre el mar. Un silencio de tumba pesaba en la embarcación. Los semblantes de mis hombres - porque estaban ahí, lo juro- permanecían tensos y temibles. Manos recias sosteniendo cabos. Miradas oscuras siguiendo una estela. Paladas profundas, mecánicas.
- ¡Remad, hijos del Diablo!, tuve ganas de gritar. Grité.
El taxista me miró desde el espejo retrovisor. A dos coches de distancia, el taxi de Aura avanzaba a toda velocidad. Mi timonel no le perdía el paso.
Desde mi posición podía distinguir los hombros y la nuca de mi blanca gorda. Imaginaba los dedos redondos entrelazados sobre su regazo. Adivinaba sus mejillas bañadas por las lágrimas.
No escaparía esta vez. Ya había estado en el infierno, y ahora, ante la nueva oportunidad, me sentía fuerte. Invencible.
Nos acercábamos a la presa. Ya estaba casi a tiro.
- Bien hecho, muchacho - murmuré-, bien hecho.
- Son seis con cincuenta, maestro.
Había frenado. Miré adelante y alcancé a ver el vestido de Aura bajando de su taxi y sumergiéndose en las oscuras profundidades del oceano. Vi, entonces, dónde estábamos. No pude reprimir una sonrisa.
Pagué y bajé del auto. Acomodé mis ropas. Respiré profundo y me encaminé con paso seguro hacia el interior de mi pequeña parroquia.

6 comentarios:

Siberia dijo...

Me encanta. Muy bueno. Pero lo mejor de todo es que veo lo que en mi constante despiste no vi: TIENE UNA SERIE COMPLETA DE VALENTINO Uasssssss

Pensaba comentar despues de leerlo todo, pero yo, con la buena literatura, y más si el texto son más de cinco líneas prefiero imprimirlo en papel, y disfrutarlo sentada en mi sofá con un buen café o un buen mate en pomelo. Y como la impresora está por la novena página y sin terminar, me temo que me voy a tomar la hora de la siesta para leer pausadamente la serie. Así que le comento ahora, pero luego lo volveré a hacer.

Un abrazo y gracias

Trescaídas dijo...

Eso sí que es asumir riesgos, Siberia... Gracias.
Un abrazo.

Siberia dijo...

Perdona en tardar en contestar -trabajillo- pero lo leí. Leí toda la serie. Tanto me gustó, que pospuse mi comentario hasta leerlo nuevamente y como a mí me gusta. Es decir, volví a imprimir pero después de ordenar, quitar etiquetas, dejar espacios, numerar páginas, etc, hasta dejarlo como un libro. Y ahora una vez leído como un auténtico libro que guardaré como tesoro, te digo que escribes de fábula, que me gusta la serie mezcla de ternura y de algo más que no sé como definir, casi irreal, y que por favor sigas la serie. Quiero saber de Aura y de toda la historia. Escribe que yo iré añadiendo post a post en mi documento word, como si fuera un libro especial, muy especial.

Un abrazo

Trescaídas dijo...

Bueno, Siberia, me alegra que te haya gustado la serie... en realidad le queda un último capítulo, que tengo ya pensado pero todavía no escribí. En estos dias lo subo.
Tu dedicación no deja de sorprenderme. Muchas gracias.
Un abrazo.

Leo Basanta dijo...

gracias santiguitou!
Valentino está cada vez más border... Excelente. Gracias Siberia por sumarte a la lista de fans de Valentino. Asumo que lo de que falta un solo capítulo es una joda, mirá que me puedo transformar en una Annie Wilkes....

Trescaídas dijo...

Leonardou, my friend, la serie de Valentino y su amada Aura debe, necesariamente, tener un final... Puede que haya otras series de Valentino y sus extraños placeres, eso sí. Pero convengamos que ésta no da para más...
Ignoro quién es Annie Wilkes (no he salido mucho últimamente), pero tengo miedo.
Abrazou.