viernes, 5 de septiembre de 2008

libro abierto/libro cerrado


El local es chico, con los libros amontonados en los estantes, llenando cada espacio. Junto al mostrador, sobre el piso, un par de cajas abiertas con libros adentro.
Pregunté al hombre del mostrador sobre libros de radio. Mmm, hace. Está fumando. Con el cigarrillo en los labios mueve los libros de un estante cercano. Sigue haciendo mmm.
- Tengo éste, nomás.
Me alcanza un libro envuelto. Dos tiras de cinta scotch cierran el pliegue del nylon. El sigue buscando. Menciona uno sobre televisión mientras yo leo la contratapa; de radio, sólo ése, dice. Parece interesante.
- ¿Puedo abrirlo?, pregunto.
- No, está cerrado, responde suavemente. El cigarrillo se mueve en los labios cuando habla. Sigue recorriendo los libros del estante.
Vuelvo unos segundos sobre la contratapa. Me siento un poco descolocado por la suavidad de la respuesta. Y por su sinsentido: pregunté si podía desenvolver el libro porque sabía que estaba cerrado. La respuesta, entonces, no explica nada. Sólo niega. Pero con suavidad.
- Si no sé lo que hay adentro no sé si me interesa comprarlo, digo, sin abandonar la cortesía en la que nuestro diálogo está instalado.
- Sí, pero está cerrado.
Pienso en lo rotundo que puede resultar un libro cerrado. En lo infranqueable del celofán.
- Bueno, muchas gracias -digo, y le vuelvo a entregar el libro envuelto-, que tenga suerte.
- Gracias, viejo, hasta luego.
Salgo de la librería preguntándome cómo le estará yendo en el negocio.

6 comentarios:

Siberia dijo...

Después de leer este post y habiéndo leído el anterior, me pregunto:¿ Y a Trescaídas quién le hace propaganda?

Porque su relato me ha encantado. Y he llegado a imaginarme en esa librería mirando los estantes y quedándome pasmada ante el curioso comportamiento del librero.

Un abrazo

Trescaídas dijo...

Mi novia, mi mamá y mi hermana me hacen propaganda. Mi papá también. Mi abuela me hacía, mucha.
Me alegra que te haya gustado el relato.
Un abrazo.

Martín Aon dijo...

Pero qué clase magistral de venta...
Una vez alguien me quizo vender un auto de manera similar. En ese caso NO se podía poner en marcha el motor ni levantar el capot.

Trescaídas dijo...

Lo que, sin duda, le habrá inspirado gran confianza... El mundo se empeña en mostrarnos, una y otra vez, lo locos que estamos.

Frank dijo...

Una cosa es que nos suceda algo: un encuentro, un diálogo, una librería. Otra, me atrevería a decir, muy distinta, es saber contarlo, recrearlo, y con ello contagiar: Tres caídas... Plomo Negro...
Las imagenes de sus textos me remiten a otra(s) imagen (es) letal (es) y contundente (es) y quizá tautológica (s): Una buena trompada a la Philip Marlowe, una linda caricia a la Sam Spade.

Blanca dijo...

Lo mas atractivo de las librerias es que dejen tranquilo ojeando libros ..

Creo que a este librero le va a ir muy mal el negocio aunque a los libreros de verdad tampoco les va muy bien que digamos.

Espero que a usted le vaya mejor porque escribe muy bien .

Me gusta su blog.