viernes, 17 de agosto de 2007

el azar y la escritura


Espiando blogs (enlace forzado, para justificar la foto elegida...), encontré una buena reflexión sobre el azar y la escritura. Miguel U., autor de la entrada, se pregunta cómo superar al gran guionista del mundo. "Hay una perfección inalcanzable en el azar", escribe, después de introducir con la perfecta descripción de un diálogo al que asistió como testigo mudo. Es difícil no sentir cierta impotencia al momento de sentarse a escribir, pretendiendo transmitir en la escritura las sensaciones, la secuencia, la forma exacta en que una situación real se desplegó frente a quien escribe. Hasta no hace mucho tiempo, trabajé en una librería; viví allí algunas de las situaciones y diálogos más extraños de toda mi vida. Y mi vida, afortunadamente, está llena de situaciones y diálogos extraños. Escuché durante veinte minutos de reloj las teorías de un señor que decía ser piramidólogo (me reveló secretos notables); afronté estoicamente la retahila de insultos y amenazas que una señorita tuvo la necesidad de arrojarme por haberme "encamado" con Elena. No conozco a Elena; no conocía a la señorita, y el personal de seguridad de la embajada que, anunció, vendría a encargarse de escarmentarme, aún no ha llegado. Tuve diálogos con taxistas y con la esposa de un guardacostas, mientras intentaba yo robar descaradamente la banderita de "prohibido bañarse", encaramado al mastil que la sostenía. Son diálogos inverosímiles, y me parece que ahí está el asunto: la escritura, incluso - y especialmente- la de ficción, responde al mandato de construir su verosimil, y éste rara vez viene dado por la realidad. El azar juega con ventaja, porque el verosimil lo trae sin cuidado. En ese punto encuentran su genialidad ciertos escritores y guionistas (Tarantino es uno de los mejores ejemplos): colocan elementos inesperados, inapropiados al contexto que han construido, y los hacen verosímiles. Como el diálogo sobre los peces que refiere Miguel U.. Son escritores que captan la cuota necesaria de irrealidad, que la realidad tiene. Los envidio.

1 comentario:

El señor de abajo dijo...

gracias por la cita
esos dos diálogos (el de la loca de la librería y el de los bañeros) ameritan ser escritos.
tarantino quizá lo sacó de jim jaramusch, al que también le salen creíbles esos diálogos