miércoles, 1 de agosto de 2007

lo inefable


El terror habita, como en pocos lugares, en la figura del Mystery Man que Robert Blake compuso para "Carretera perdida", de David Lynch. Un terror que no se puede explicar; un terror de rastro imposible (un terror que pregunta, que abre abismos, y no da respuestas).
El cuervo que come intestinos en "Las aventuras de Arthur Gordon Pym", de Edgar Allan Poe, también tiene lo suyo.

2 comentarios:

depending de dibuj dijo...

Zararararaara Chan.
Cómo le baila.
Cómo le lee.
He empezado a habitar plomo negro.
De a poco voy creyendo.
Es que sólo reconocía a Lynch, a mí, y algún otro nombre.
Pero no es difícil pegar todo eso a tu cara.
Es bueno dialogar. El único problema de estas palabras es su falta de tinta (sangre?).
Cibermierda te odio! (una descarga)
Un fuerte abrazo.

Trescaídas dijo...

Bienvenido, amiguitou, me alegra su llegada. Bien por lo que reconoce, y mejor por lo que el diálogo nos va a dejar conocer.
Abrazo electrónico.