sábado, 18 de abril de 2009

catarsis IV: ojos

Hay dos ojos. Dos ojos de los que uno no puede apartarse. Levanto una mano: los ojos observan, impasibles. Flexiono las rodillas: los ojos me siguen, implacables. Salto como un chimpancé: ahí están, juzgando.

Dos ojos. Como los de las estatuas que abren los párpados y congelan, y matan. Como los de la cobra que sisea, enrollada sobre su propia cola. Como los de. Dos ojos.

De repente pienso: pero…, y si…, a lo mejor soy yo… Y al momento son eso: dos ojos.

6 comentarios:

depending de dibuj dijo...

Le agradezco entera y eternamente, amigo lejano, por sus pasadas.

Siberia dijo...

Qué bien escribes amigo. Qué maravilla leerte

Trescaídas dijo...

Depending, lo mismo digo.
Siberia, de nuevo, gracias.
Un abrazo a los dos.

Siberia dijo...

Pásate porNoche eterna

néstor dijo...

Entre el insomnio y la paranoia suelen suceder estas cosas.

Yo he comprobado que con un cíclope la persecuta disminuye al 50%.

Un zoabra, che.

Trescaídas dijo...

Néstor, vio que el insomnio y la paranoia se llevan bien... Es buena la del cíclope, claro que hay que bancarse la impresión.
Abrazo, troesma.